Principales Tipos de Vidrios Comerciales

 

  • Vidrio de sílice o sílice vítrea: se obtiene fundiendo cuarzo machacado o arena. Es difícil de trabajar, dado su alto punto de fusión, su gran viscosidad y lo fácilmente que alcanza su rigidez al disminuir la temperatura.

  • ​Vidrio de borosilicato: además de poder formar vidrio por sí solo, el óxido bórico presenta buenas cualidades como agente fluidificante, aunque no tan buenas como el óxido sódico. Sin embargo, su bajo coeficiente de dilatación, su buena resistencia a los cambios súbitos de temperatura y su mayor resistencia a la corrosión de los ácidos lo hacen insustituible en muchas aplicaciones industriales, tales como cristalería de laboratorios, termómetros de altas temperaturas, espejos de grandes telescopios, y también en aplicaciones caseras como los refractarios, capaces de resistir el contacto directo de la llama, aunque sea mejoren este aspecto el vidrio de silicato alumínico.

 

  • Vidrios de color: se obtienen añadiendo un colorante, que suele ser un óxido metálico, a cualquiera de los tipos de vidrio antes señalados. Los efectos de los colorantes pueden producirse de tres maneras diferentes: por disolución en el vidrio, por suspensión en el cómo partículas coloidales o por dispersión en el medio como partículas aisladas. Mediante este último método, empleando por lo general elementos no metálicos se logra la opacidad en el vidrio.

 

  • Vidrios foto sensitivos: se obtienen introduciendo en el vidrio metales fotosensibles (oro, plata, cobre), agentes sensibilizadores y agentes térmico-reductores. Exponiendo estos cristales a radiaciones ultravioletas en contacto con una máscara adecuada o con una pelí­cula fotográfica se pueden reproducir en ellos fotografías, dibujos, esquemas, textos, etc, cuyos colores dependen de las características de los óxidos metálicos empleados en el vidrio.

 

  • Vidrios ópticos: algunos de los vidrios reseñados se obtienen en la fabricación de lentes ópticas y, en general de elementos ópticos. Además se ha obtenido gran cantidad de tipos diferentes para cubrir necesidades ópticas específicas. En particular, los vidrios de color se utilizan como filtros ópticos. Como norma general, los vidrios ópticos deben ser muy homogéneos, estar libres de burbujas y otros defectos análogos y ser susceptibles de un recocido que reduzca al mínimo sus tensiones interiores y produzca ópticamente un vidrio estable.  

    Sus propiedades ópticas principales son el índice de refracción y la variación de dicho índice en función de las dientes longitudes de onda de los rayos luminosos. En un principio solo podían obtenerse dos tipos de cristales ópticos, denominados crown (vidrios sódicos) y flint (vidrios plúmbicos); después se fueron añadiendo otros constituyentes, tales como el óxido bórico, el óxido de zinc, el óxido de bario, compuestos de flour, etc., y más tarde se obtuvieron vidrios que no contenían sílice (vidrios de boro y fósforo). Recientemente, han sido tantos los tipos logrados que puede decirse que la mayoría de elementos susceptibles de formar vidrios o de modificar sus propiedades se encuentran en uno u otro de ellos.